Digerir la tragedia

Impresionado estoy, cómo no estarlo, por el accidente aéreo de Barajas.. Tragedia en estado puro. Y aquí estamos, una vez más, asistiendo al festival mediático organizado a su alrededor.

Siempre me sorprende la reacción de los medios (y de los que los consumimos) ante este tipo de situaciones. La repetición de las imágenes, los programas en directo que emiten horas y horas sin tener realmente nada que decir. Y las dos vías argumentales que siguen a continuación: la búsqueda de detalles que alumbren las causas/explicaciones, y las “historias humanas” que ponen cara a la tragedia.

Y mientras, los espectadores embobados, consumiendo ese refrito. Creo que se trata, simplemente, de una forma de digerir el hecho de que las tragedias existen. Buscamos causas que ayuden a tranquilizar nuestra conciencia (“es que el accidente sucedió por esto y por aquello”), a mantener nuestra “ilusión de control” (“a nosotros no nos pasará mientras no se den esas causas”) y a superar nuestro dolor identificándonos con el dolor de las víctimas (“pobrecitos, cómo sufren, qué tragedia… pero son ellos, no nosotros”).

Especialmente notable resulta ver cómo son las tragedias cercanas las que nos generan esta inquietud (“ese avión lo podría haber cogido yo, o mi familia”), mientras que otras más lejanas (los muertos de una guerra, los muertos de hambre, los muertos por catástrofes naturales en lejanos países) nos llegan con tanta sordina que no nos generan ni un mínimo estremecimiento.

Nos cuesta aceptar que las tragedias existen, y que no siempre tienen causas controlables. Que cualquier día nos la podemos encontrar nosotros de forma tan repentina e injusta, en forma de un accidente de tráfico, de un accidente de avión, de un infarto, de un cáncer, de una inundación, de un terremoto o de vaya usted a saber de qué otra forma.

Supongo que es un mecanismo de defensa como cualquier otro.

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Raúl Hernández González

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5 comentarios en “Digerir la tragedia

  1. Estos sucesos se han convertido en auténticos reality show, citas imprescindibles para morbosos y personal sin más materia en la mollera que una televisión permanentemente conectada. No hay más que oírlos hablar cuando se les pregunta, y de esos se alimentan determinados medios. Gran post. Saludos.

  2. Es bastante humano esto que comentas, sin duda es un mecanismo de defensa para que el personal se tranquilice (todo le pasa a los demás y nunca a tí), porque sino mucha gente no saldría a la calle ni cogería aviones nunca más. A pequeña escala, un mecanismo muy cercano a la religión.

  3. Los medios de información tradicionales aún no han entendido que existe un punto a partir del cual la información sobre un tema deja de ser útil independientemente de la gravedad o lo llamativo del hecho en sí. Como ya he dicho en otra ocasión la noticia es bien simple de dar, si te limitas a reflejar la magnitud del accidente y a ofrecer algo de luz sobre las responsabilidades. Todo lo que se ha podido decir ya se ha dicho, para saber algo más habrá que esperar a que la investigación concluya, má allá de eso simplemente hay sensacionalismo y falta de recursos a la hora de encontrar noticias, porque el mundo sigue en movimiento a pesar de la tragedia.

    El mejor regalo que le pueden hacer a los familiares de las víctimas es dejarles un descanso y no obligarles a revivir la tragedia cada vez que enciendan un televisor, o abran un periódico.

  4. en lo que ha desencadenado este blog!!!, yo era asiduo a este blog durante mucho tiempo,me gustaba su frescura y el trabajo realizado por su autor, pero últimamente sus post son lamentables, sin argumentos, llenos de tópicos, no tengo ni idea de como evolucionan las visitas pero desde luego como siga así no lo verá ni el tato

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