Pepu, el baloncesto, el vil metal y la gestión de la crisis

Pepu Hernández, seleccionador nacional de baloncesto, ha sido destituído hoy. El hombre que ganó el oro mundial y la plata europea es apartado del cargo dos meses antes de los Juegos Olímpicos en un ejemplo de crisis mal gestionada.

Si las desavenencias entre seleccionador y presidente de la Federación eran tan grandes, había dos opciones. Las dos hubieran sido propias de caballeros, de personas que ponen el bien común por encima del bien personal.

  • A principios de temporada, tras el Europeo, se llega a un acuerdo para interrumpir la relación: “hemos cerrado un ciclo exitoso, los dos creemos que es bueno dar entrada a otro seleccionador” y santas pascuas. El nuevo seleccionador tiene un año entero para preparar los Juegos, en caso de desavenencias hay un año entero para que se vayan disolviendo…
  • Se llega al acuerdo de que, una vez acabados los Juegos, habrá relevo. Mientras tanto, “lo importante es la selección, concentrarse en la preparación”, etc. Se terminan los Juegos, y cada uno para su casa. Y si se tienen que echar los trastos a la cabeza, pues a posteriori

Y sin embargo la opción elegida es interrumpir la relación a dos meses de los Juegos, sin tiempo para que un nuevo seleccionador pueda hacer nada parecido a un trabajo bien planificado, cogiendo a contrapié a una selección que lleva un ciclo de años de estabilidad, y encima para colmo con toda la fanfarria de los medios de comunicación.

No haré de adivino (porque luego resultará que llegan los chavales y ganan el oro), pero no se me ocurre peor forma de resolver la situación. Que encima viene provocada, según cuentan, por lo de casi siempre: el dinero y el ego. Que si Pepu estaba haciendo “bolos” patrocinado por una Caja, que si al Presidente le parece mal que lo haga (porque se está aprovechando del trabajo de la Federación, que encima tiene patrocinio de otra Caja), que si “yo tengo la razón”, que si “te vas a enterar tú”… y al final, llegamos a esto.

No sé quién podía tener más o menos razón. Lo que es seguro es que había otras formas de resolver las discrepancias.

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Raúl Hernández González

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5 comentarios en “Pepu, el baloncesto, el vil metal y la gestión de la crisis

  1. Hay un caso de dirección de personas -Harry, el operario de taladradora- que me ha recordado a esta situación.

    En estas crisis, lo principal es solucionar el problema. Y, como dices, no es una mala relación, es una preparación para una competición.

    En este caso, no se ha solucionado el conflicto, se ha resuelto una consecuencia. El verdadero problema es que se entra en una etapa determinante de la preparación y no hay entrenador. Es como cargarse al director de operaciones de una fábrica cuando compañía entra en la época máxima de su producción. El verdadero conflicto es que se está poniendo en serio peligro la viabilidad de un proyecto.

  2. Como dice Paco (de los hombres de Paco) estas cosas se solucionan com siempre, en el patio del colegio. Que llegan a cansar las disputas de yo no, tu si, ea, ea…

    Y como dice Sergio, es malo para la viabilidad de un proyecto como son las Olimpiadas.

  3. Lo que está claro es que no era el momento adecuado.

    Por muy malo, malísimo que estuviera siendo Pepu, no hay razón para echarlo justo ahora y, quizás, echar a perder la oportunidad de ganar el oro en las olimpiadas.

    Por cierto, dicen que la mayoría de gente en la federación veía con buenos ojos lo de esperarse a después de los JJ.OO. Y que Sáez ha dicho que ni hablar.

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