El trabajo o mi vida – reflexiones de un consultor quemado

Me escribe un compañero consultor. “Tras casi 8 años de consultoría… creo que esto está llegando a su fin. Quiero remitirte un pequeño escrito que he realizado, por si estás interesado en colgarlo en tu web.”

No soy partidario de publicar, sin más, algo que alguien me remite (que para eso cada uno puede abrirse su propio blog). Sin embargo, leyéndolo he creído ver reflejadas una serie de sensaciones lamentablemente demasiado comunes en el mundillo, especialmente en determinadas empresas. Yo viví algo parecido, aunque tampoco creo que viviera especialmente mal en mi etapa de consultoría corporativa. Pero empatizo con el autor del texto en el punto de hartazgo, la sensación de percibir una disyuntiva entre el futuro que te ofrece ese tipo de trabajo y el futuro que quieres para tu vida. En última instancia, esas sensaciones fueron las que me llevaron a cambiar de rumbo.

Seguramente este texto está escrito en los momentos de mayor crisis. Cuando uno toma por fin la decisión de salir, y sale efectivamente, el tiempo empieza a hacer su labor. Y después, cuando miras atrás, eres capaz de apreciar las cosas buenas que tienen este tipo de trabajos. Pero es verdad que en el momento de hartazgo no le ves ningún sentido. Y ese es el mejor indicador para cambiar.

Por eso he decidido reproducir el texto. Y a todos los que se puedan sentir identificados… que no os engañen. Hay otras vidas que se pueden elegir, y en las que probablemente podáis ser felices.

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¿Nos hemos parado a pensar en los problemas que tenemos todos, en lo que se podría conocer como “conciliación de la vida personal vs vida profesional”? Muchas veces hemos oído hablar de los problemas que tienen las mujeres para conciliar la vida familiar con la vida laboral, de hecho se han promovido leyes y convenios para esta conciliación, todo un logro en estos tiempos…

Hace algún tiempo escuchábamos reivindicaciones en las que se solicitaban jornadas de 35 horas, en lugar de las 40 actuales, creo que todo el mundo estaría de acuerdo con la propuesta, salvo las empresas. Pero pensándolo fríamente “yo tampoco estaría de acuerdo”. Viendo el panorama, se reducirían los salarios y nos encontraríamos en la misma situación que estamos ahora… ¿Realmente alguien trabaja solo las 40 horas semanales?

No hay que irse muy lejos para ver ejemplos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar las horas y las compensaciones que recibe una persona empleada en una gran superficie, la que trabaja en una “gran empresa”, o en un pequeño bar? En todas ellas podremos encontrar recién licenciados que están buscando un empleo acorde a su formación, personas con 30 años de experiencia, inmigrantes que han venido a buscarse la vida, o simplemente tú y yo.

La palma, tal vez sea porque me toca directamente, son las grandes empresas con “Filosofía Americana”. En ellas se intenta lavar el cerebro de los empleados con la idea de que si estás dentro, es porque eres el mejor, y tu empresa es la mejor del mundo, y tienes que responder como tal.

  • En las que se llega al extremo de que no existe nada fuera de ella que sea más importante, y tienes que ser capaz de dedicar las 24 horas del día y los 7 días a la semana.
  • En las que si no tienes 30 días de vacaciones pendientes de años anteriores, y no puedes decir “ayer nos tuvimos que quedar hasta las 11 de la noche”, te miran raro y no te estás implicando lo suficiente.
  • En las que no puedes decir nada… porque “ya sabias a lo que venías” y ”esto va incluido en el sueldo”. Aunque haciendo cálculos con jornadas de 14 horas estés cobrando lo mismo que un repartidor de pizzas (con todos mis respetos a ellos).
  • Y en las que los sindicatos, no es que no hagan nada, es que directamente no existen.

Además, existe un pensamiento generalizado en estas empresas, “creen que por tener una relación laboral, adquieren unos derechos sobre tu vida privada que van más allá de toda lógica”. Seguramente se os estén pasando miles de ejemplos por vuestra cabeza:

  • Tenemos la típica llamada intempestiva a las once de la noche, o la del fin de semana a tu teléfono particular, para que mañana hagas no se que… ¿Alguien puede explicar que un teléfono móvil no es igual a un teléfono público?
  • Las tareas urgentes que surgen 5 minutos antes o cuando te estás marchando, que son para ¡¡YA!! , y hacen que te quedes 3 horas más, y al final nadie las mire…
  • Las malas contestaciones rayando el insulto de algunos “superiores”, que deberían haberse dedicado al pastoreo ó la mecánica, de esta forma tendrían una causa justificada para poder apretar las tuercas todo lo que quieran.
  • Los 300 días al año de picos de trabajo, que hacen que tu horario se amplié hasta las 00:00, y todo ello sin recibir compensación alguna… solo por necesidades de la empresa.

No se puede considerar la esclavitud del siglo XXI, porque podemos dar las gracias todavía, que somos libres para abandonar la firma. Y luego, quien sabe, podemos seguir dedicándonos a vender pajaritas de papel o humo envasado en cajas doradas, ahí está la elección…

La decisión está en tus manos, si estás dispuesto a ello, puede que tras pisar a mucha gente y hacerte no pocos enemigos, puedas tener un deportivo, un chalet en la sierra y una casa de 180m2, pero probablemente esté todo intacto en día que te plantees que has hecho con tu vida.

No quiero ser una victima, ya que en todos los sectores podemos ver cambios de turno sin previo aviso, horarios interminables, ampliaciones de jornada a los fines de semana que se hacen de forma “Oficial y obligatoria”, limpiezas, inventarios, cajas, etc… y en las que tampoco existen compensaciones.

Solo dar a conocer, que el estar en una empresa con “nombre” y/o llevar traje y corbata, lo único que implica, es no tener que pensar en que te pones para ir a currar… y poco más.

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Raúl Hernández González

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12 comentarios en “El trabajo o mi vida – reflexiones de un consultor quemado

  1. Totalmente de acuerdo, y creo que todo el mundo pasamos por ello en mayor o menor medida, antes o después, y creo que si no pasamos por ello es cuando nos deberíamos de preocupar, la vitalidad nunca debe desaparecer.

    En este sentido acabo de empezar a leer un libro de Lotfi El-Ghandouri, del que creo que tienes un post de hace tiempo, para profundizar en el tema, para ver que aportaciones hace este autor, puesto que muchas veces tenemos un pequeño velo que nos hace no ver la luz.

    Un saludo y animo

  2. al menos en publicidad, y al menos en España, existe una cultura del “a ver quien se queda hasta más tarde” (que no es sinónimo de “a ver quien está más tiempo”, ni mucho menos de “a ver quien trabaja más”).

    tras 15 años en la profesión he llegado a dos conclusiones: 1) que las agencias con estos horarios son menos eficaces (la gente llega tarde y se lo toma con mucha, mucha tranquilidad); y 2) que se terminan creando grupos directivos con gente que tiene problemas en casa, que no quieren estar allí.

    si ser esclavo del trabajo parece absurdo, serlo de un horario lo es todavía más. pero se puede cambiar, y la campestre foto de Raul en este blog se ha convertido en un referente para mí.

    saludos

  3. Hay una clara elección. Si tu empresa te está quemando, mejor coger aire fresco tratando de buscar otras empresas (que si las hay), en las que se trabajan jornadas razonables y salarios asequibles.

    Por mi experiencia profesional sé que los estilos de las empresas americanas son los descritos, pero hay otras muchas españolas y europeas donde no existe tanta presión.

    Por último, queda otra opción que es la del emprendedor. Es decir, montar tu propio negocio, pero claro, al final igual trabajas mas horas aun y puede que con resultados económicos inciertos.

  4. Al leer el texto sólo he podido sonreírme, porque uno similar escribí yo hace unos años, cuando me encontraba encerrado en la Jaula de Oro y sólo pensaba estrategias para escapar ( habrá una entrada donde lo publique ), cuando toqué fondo en un proyecto faraónico ( faraónico porque llevaba un cadáver dentro, EL MÍO ) y finalmente constaté que eso no era la vida que quería vivir, que lo verdaderamente importante se me escapaba cada tarde que continuaba trabajando hasta las 11 o más de la noche, que, por supuesto, el dinero no me lo compensaba. Finalmente escapé y hoy en día, cada día que pasa, me siento liberado. Pasado el tiempo, ya desde la perspectiva de unos recuerdos consolidados me decidí a escribir mi historia como consultor en el blog ( algunos me leen). Y la historia la cuento con calma, sin rencores, sin reproches. Pero os aseguro que yo también toqué fondo y a partir de ahí sólo me quedaba escapar. Así que al autor del texto le digo : “¡¡¡¡ESCAPA, DEJA LA VANIDAD ( si la tienes ), LA ESCLAVITUD A LA NÓMINA a menudo cuantiosa, PLANTÉATE OTRAS ALTERNATIVAS DE GANARTE LA VIDA, PERO ESCAPA, DISFRUTA DE TU FAMILIA, DE LOS DIAS QUE NUNCA MÁS VUELVEN, DE LOS PÁJAROS DEL PARQUE POR LAS TARDES, ESCAPA, PORQUE SI NO LO HACES, COMO MUCHO SERÁS UN ADINERADO SIN VIDA”.

  5. Totalmente de acuerdor con el texto! Y además es curioso porque vayas a donde vayas te van a decir exactamente esas palabras y según van pasando los años o te imbuyes de esa cultura y te la crees o miras hacía atras y te das cuenta que tus años de juventud te los has pasado entre el portatil y las paredes azules de tu staff.

    Sin embargo, lo jodidamente cojonudo que es el trabajo de consultor.

  6. Totalmente de acuerdo con el post, y con los comentarios aquí reflejados. En todas, yo me atrevería a decir que estamos hablando incluso de empresa en la que yo trabajaba, es lo mismo. Lo verdaderamente importante como dice Yuki es darse cuenta de esa situación y buscar alternativas. Es fácil decir que no nos gusta, pero hay que echarse para adelante y dedicar un poco de tiempo a planificar la escapada, y buscar algo que nos llene, y nos deje vivir a la vez. La vida, aunque suene muy a tópico, se nos puede escapar en cualquier momento, y hay que balancear un poco.

  7. Peor aun es si pasas por todo eso no ya en una gran consultora, si no ya en consultoras de segunda fila, cárnicas varias o PYMEs con ínfulas. Donde las posibilidades de promoción son nulas, el salario poco más que mileurista y en realidad todo se reduce a ver cuál es tu burn-rate y cuánto tardas en dar el bote.

    Más de una vez me planteo si no sería mejor hacer de blogger por 2€ el post en un chamizo en una playa de Tailandia ;-) rebajar las aspiraciones y huir de la carrera de ratas… algo dentro de lo posible si no tienes obligaciones (léase niños).

  8. “Son tus decisiones y no el azar, lo que determina tu destino.”

    Tu decides cuanto quieres aguantar.
    Tu decides si te vale con un Seat Panda o necesitas un Audi A3.
    Si te conformas con pasar tus vacaciones en un camping o en un apartahotel a pie de playa.
    Si gastarte 180€ al mes, en comer de menú o llevarte tu tartera con un primero o un segundo.
    Si necesitas una piscina a pie de tu casa para refrescarte o te basta con el agua de los rios de la sierra.
    Si te quitas la sed con un tragito de agua del grifo o con una Cocacola de la máquina.
    Si pasar una semana esquiando en 3 Valles (Alpes) o darte un paseo por tu tierra.
    ….creo que no hace falta que continúe…..
    Los lujos cuestan, lo bueno hay que pagarlo. El problema es que hay que mentalizarnos de que, en el mundo en el que vivimos, hasta aparcar en la puta calle es un lujo….

    Un saludo.

  9. Completamente de acuerdo con la exposición,tenemos que elegir o salud y familia/ amigos o trabajo con barrotes de oro, cada cuál que elija. Pero lo verdaderamente asombroso es que haya empresas que se gasten una pasta gansa en consultores que no tienen ni idea, ni conocimientos, ni experiencia y que han vendido un proyecto mintiendo en el historial de la consultora y en los ridiculums, perdón, curriculums de los consultores. He visto hundir y destrozar, vamos cerrar una empresa con cara y ojos por culpa de unos mal llamados consultores (ingenieros y MBA´s?

  10. En mi corta experiencia laboral de 6 años y medio, he podido comprobar que cuanto mejor lo haces, más codazos recibes pero se me queda la satisfacción de hacer las cosas mejor que los que te los dan que, al final, el tiempo pone en su lugar. Al menos, los que luchamos por tener vida, al final de ella, estaremos rodeados de la gente a la que hemos querido y le hemos dedicado ese tiempo que estos empresarios de medio pelo pretenden robarnos. Sólo hay una vida y hay que disfrutarla haciendo muchas cosas. Trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar.
    Muy bueno Raúl!

  11. Me ha gustado mucho este post. Es el relato de lo que está pasando en muchas de las empresas en la actualidad. En mi caso, no soy consultora, pero me dedico al mundo de la investigación, y desgraciadamente el modelo americano que tan bien describes es el que impera en “empresas pseudopúblicas”, explotando todos los recursos de personal asignados exteriormente (a través de financiación pública también), pero que a la hora de la verdad, lo que tratan es de ganar dinero de manera indirecta (copyrights, patentes, porcentajes indirectos por gestiones de documentación que uno mismo tiene que realizar…). Efectivamente, es un lavado de cerebro en cuya base se encuentra el etnocentrismo. ¡Qué mejor que identificarte plenamente con la empresa, introyectar sus objetivos hasta el punto de alienarte! Eso es lo que los líderes de todas las empresas (insisto, también hablo de los líderes de empresas camufladas como centros supuestamente públicos) tratan de introducir en el “coco” de todo aquel que ose entrar. En mi caso, ahora mismo me siento atrapado: la situación actual no me permite vivir del aire, pero tampoco puedo dejar el sitio en el que estoy, porque para mi profesión no hay muchas oportunidades… Sólo me queda echar la primitiva, quizá con ese colchón económico tendrái valor de decir basta ya!

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