Discapacitados, accesibilidad y sinsorgadas

Para los más despistados, una sinsorgada es algo propio de un sinsorgo: “Insustancial y de poca formalidad”

Vaya por delante mi total y obvio respeto por las personas con discapacidad, y mi total apoyo a las medidas que faciliten su integración en la sociedad, la accesibilidad, etc. Es justo y necesario. Pero también, digo yo, con un poco de sentido común, ¿no?.

Esta foto es de una sucursal de Bankinter aquí, en Aranda de Duero. Lo que se ve es la entrada a la sucursal con sus dos escalones, y al lado una voluminosa plataforma preparada para facilitar el acceso con silla de ruedas a la sucursal. Que está muy bien, imagino, pero… ¿no hubiera sido mucho más fácil, más barato, más cómodo de usar para todos, más sencillo de mantener… UNA RAMPA PARA SALVAR EL DESNIVEL?

Plataforma acceso discapacitados

Esto me recuerda el clásico “sucedido” que contaban sobre los astronautas americanos, que al darse cuenta de que por efecto de la gravedad los bolígrafos no escribirían en el espacio, contrataron a unos prestigiosos consultores que al final de arduas investigaciones y un costoso proyecto acabaron por desarrollar un dispositivo que escribía en ausencia de gravedad… mientras que los rusos utilizaron lapiceros (aunque, por lo visto, lo de usar lápices tenía sus contraindicaciones…)

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Raúl Hernández González

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6 comentarios en “Discapacitados, accesibilidad y sinsorgadas

  1. Bueno, tampoco se ve muy bien, pero la rampa tiene que tener una inclinación máxima del 12%, y la puerta se abre hacia fuera, así que o no se abre bien la puerta o la rampa invade la acera, una de dos.

  2. También podría ocurrir que para construir la rampa hubiese que rebajar algún elemento estructural, como una por ejemplo una losa de hormigón que podría haber bajo esos peldaños, algo completamente prohibido.

  3. Perdemos un poco el norte. Un timbre y un empleado del banco ayuda a la persona a subir los escalones y/o la rampa es suficiente. ¡No todo es tecnología! Si los empleados del banco consideran que ese es no es su trabajo, de acuerdo. Pero luego que no piensen que me voy a creer que a mi dinero sí lo van a “mimar”. ¡Y un huevo! Lo colocan en el producto financiero que mejor les bonifica a ellos, de la misma forma que ha procedido el que colocó la silla en la puerta del banco, ¡hay que facturar!

  4. Con esto de la accesibilidad se hacen auténticas aberraciones, yo he visto multitud de veces rampas acabadas en escalones. Ahora, no se me había ocurrido lo que apunta Alejandro.

  5. Estoy totalmente de acuerdo con facilitar la accesibilidad para discapacitados, pero como se dice en los comentarios, muchas veces se ven autenticas aberraciones: rampas con pendientes muy-muy pronunciadas o hechas con un material que con la lluvia se convierte en una pista de patinaje… ¿Cómo va a subir alguien en silla de ruedas por ahí?.

    Yo creo que hay que potenciar la accesibilidad para todos, pero si se van hacer cuatro chapuzas inservibles, mejor no hacer nada.

    Muchas gracias por la referencia.
    Un saludo!

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