De business angels y otras historias

Como ya conté hace unos días, ayer jueves iba a estar en una jornada sobre inversión privada en nuevas empresas de base tecnológica, y así fue.

Dejando al margen una buena organización (incluida la comida, que me pareció muy correcta), la jornada resultó un tanto desigual. Destacaría la intervención de Albert Colomer, que hizo una muy dinámica y entretenida presentación de lo que son los business angels, las dificultades que tienen en su actividad en España, y la dinámica asociativa que está surgiendo en los últimos años a través de las BAN (Business Angels Networks). Y también la de Rodolfo Carpintier, que sin ser muy profunda, sí que hizo un buen repaso de su experiencia como inversor individual (al margen de que su planteamiento inicial ya mereció la pena: “si hay algo que aprendí hace años, es que no hay que aburrir al personal”). Y sin duda la estrella del día fue Luis Martín Cabiedes, cuya intervención creo que mereció la pena por toda la jornada junta. Una exposición brillante y divertida, descarnada, sin falsas modestias y sin vender ninguna moto, mojándose cuando se tenía que mojar, respondiendo a un montón de preguntas… al final me acerqué a saludarle y encima resultó ser una persona enormemente cordial. Muy bueno.

Y el resto… pues del montón. No es que no hubiera detalles interesantes, que alguno había. Pero la diferencia entre leer las hojitas de powerpoint y escuchar las intervenciones era tirando a nula… de verdad, sigo alucinando de cómo es posible que haya gente así dando conferencias y charlas por el mundo. Me siento, leo los puntos que vienen en mi powerpoint (y meto alguna gracieta con calzador) y me voy… qué somnolencia me dio alguno. Y otro detalle: ¿qué sentido tiene, a estas alturas de siglo, entregar la documentación en papel y no entregarla en un bonito CD, en un bonito pendrive, o simplemente colgar los pdf’s en la red?. Ya tengo otra bonita carpeta que acabará desapareciendo en una caja.

Mención aparte merece la comida, donde pasamos un rato muy agradable con Javier “Loogic” Martín, Eneko Knörr, José Antonio “Alianzo” del Moral y Ángel Arbonies (a quien no conocía previamente y que me pareció un tipo muy reseñable). La comida se alargó por la charla y lo que tardaron con el café, pero mereció la pena.

En definitiva, se trata de una temática muy interesante y la charla de ayer me permitió empezar a conocer en mayor profundidad algunos aspectos. “Investigaremos” :)

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Raúl Hernández González

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7 comentarios en “De business angels y otras historias

  1. Raúl,

    Me alegro de que sacaras aspectos positivos de la jornada pero por otro lado me apena que de una gran parte de la jornada no sacaras mucho provecho.Como cualquier persona normal, que consideren mi esfuerzo y presentación como “del montón” no me alegra, pero gustoso acepto las críticas, y especialmente si son constructivas para mejorar para mi siguiente ponencia, si alguien tiene a bien que la haga. Reconozco en todo caso, que estoy MUY lejos de tener las tablas que tiene Luis. Para eso hay una parte innata y otra que se va aprendiendo con la práctica. Espero acercarme poco a poco.

    De todas formas, este comentario no tiene como objetivo llorar ni mucho menos sino hacer una reflexión que creo que complementa tu análisis, y se basa en los siguientes puntos:

    1. Se trataba de una jornada FORMATIVA, y según recoge el programa tenía tres objetivos: difundir el concepto de inversión privada, capacitar a los asistentes a través de la formación y permitir el intercambio de experiencias. Por tanto, aunque comparto totalmente contigo que la ponencia/coloquio de Luis Martín Cabiedes fue excepcional, un conjunto de ponencias coloquios del mismo tipo no habrían cubierto los objetivos de la jornada.

    2. De cara a que los asistentes tengan luego una referencia documentada sobre lo tratado en la jornada, la utilización de documentación de apoyo creo que ha sido muy útil, y las presentaciones estructuradas son necesarias para facilitar la comprensión. Del coloquio de Luis Martín he extraído algunas importantes recomendaciones que seguro que voy a utilizar en nuestras próximas inversiones. Pero estoy seguro de que muchos de los asistentes encontrarán valor en la documentación entregada.
    Se podría haber seguido un sistema tipo clase de MBA, con la documentación entregada de antemano y una discusión posterior de un caso, pero no creo que hubiera funcionado.

    3. Coincido también en que sería interesante entregar la documentación en formato electrónico, y de hecho, mi presentación está disponible en mi blog para el que quiera descargársela. No obstante, el tener la documentación escrita durante la conferencia permite tomar anotaciones al margen para aclarar conceptos que en la documentación están sólo enunciados pero que se explican con detalle en la conferencia.

    4. Respecto a tu frase “Pero la diferencia entre leer las hojitas de powerpoint y escuchar las intervenciones era tirando a nula…” me gustaría que elaboraras, si quieres, un poco más qué valorarías en las presentaciones que eran más formativas. En una presentación sobre el marco jurídico o fiscal o sobre el proceso de inversión que tiene que servir para enseñar a la gente, creo que no es malo. Creo que habría sido peor si hubiesen explicado el proceso sin tener un apoyo visual. Son aspectos complejos con muchos pasos que tienen que ser explicados en mucho detalle. Otro tema podría ser que el apoyo visual utilizado podría haber sido más resumido que la documentación entregada para no despistar la atención del presentador.

    5. ¿Hasta qué punto te consideras público objetivo de la jornada en su globalidad? Quizá tus expectativas iban más encaminadas a la primera y especialmente últimas secciones de la jornada, con la experiencia de un inversor experimentado como Luis o como Rodolfo, y a ver el caso práctico, que al resto de la jornada.

    Un saludo, y gracias por la referencia a mi blog.

    Alejandro

  2. Alejandro, no me malinterpretes. “Del montón” no quiere decir malas o inservibles. Por supuesto que hay conceptos interesantes con los que quedarse de todas las intervenciones. Pero, en cuanto a “charlas”, no destacan. No todo el mundo está dotado para comunicar en un estrado, ante un auditorio. Hay quien lo hace mejor y quien lo hace peor. Y eso no significa que sepan más o menos de lo suyo, pero a la hora de comunicar la cosa cambia. Y si uno llega a la conclusión de que “estoy igual habiéndole escuchado que si me hubiese leído la presentación yo solo”… malo.

    Los puntos 1 y 4 me los guardo para un post, porque dan para mucho.

    2 y 3: entregar documentación, por supuesto. ¿Es necesario tenerla delante mientras habla el ponente? En mi opinión, no. Una buena charla utiliza la presentación en pantalla como apoyo para reforzar mensajes, no como guión para leer. Creo que la presentación “en pantalla” y la documentación deben ser muy diferentes: una mucho más “comunicativa”, otra con mucha “chicha”. Pero cuando se ponen las transparencias “con chicha” en la pantalla… es un desastre. ¿Tomar notas? Hombre, pues sí. También se pueden tomar en un papelito en blanco.

    Personalmente, no abrí la carpeta en todo el día. Mis notas las tomé en mi cuaderno. Ahora tengo una carpeta de papeles… y preferiría no tenerla, y tener en cambio los archivos. Pero bueno, esto va al gusto de cada uno.

    5. ¿Cuál era el “público objetivo”? Creo que todo el planteamiento de la jornada era potencialmente interesante: la valoración, el proceso de compra, la normativa fiscal… eran tan interesantes a priori para mí como los “casos prácticos”. Pero al final, la forma que tiene cada uno de contar el tema es lo que hace que unas sean memorables y otras sean planas. No es la temática, es cómo se comunica. Y es que hasta la temática más chorra del mundo resulta atractiva si el que la presenta lo hace bien, y la más interesante del mundo puede provocar bostezos si se hace mal.

    En definitiva: yo, como “asistente a jornada”, sé identificar qué charlas me gustan y cuáles no. Sé cuáles son mis modelos cuando yo tengo que estar en el otro lado (lo cual no quiere decir que yo lo haga muy bien; uno no tiene que ser un gran cocinero para decir si una comida le gusta o no). Por supuesto que el esfuerzo hay que valorarlo… pero no siempre es suficiente.

  3. Jesús,

    Gracias por aclarar y profundizar en algunos de los temas. Tomo nota para futuras presentaciones que espero que sean más comunicativas, dejando la chicha para la documentación.

    Un saludo

  4. Nunca llueve a gusto de todos. Desgraciadamente, el problema es que Luis o yo mismo mezclamos mal con un alto ejecutivo de una multinacional que “tiene la obligación de dar una discurso profundo”. Mi charla no fue profunda, no puede serlo en 45 minutos y, como bien dices, lo que aporto como experiencia personal, lo mismo que Luis, no es fácilmente repetible.

    La Jornada de la tarde no pude escucharla porque tenía una cita en el Notario pero entiendo que Alejandro contaba su experiencia directa con un caso de inversión y eso siempre es interesante.

    Por supuesto, de acuerdo contigo en lo de soporte digital pero para mi el problema mayor de este tipo de eventos es la falta de un perfil similar en los presentes. Es muy dificl hablarle a un político y a un consultor experto…

    Gracias por leer y citar mi Blog.

    Un cordial saludo

  5. Rodolfo, estoy sólo en parte de acuerdo contigo. Todos los pontentes tenían experiencia. Unos como inversores, otros como asesores… Unos las contásteis… y otros se limitaron a teorizar. Se puede explicar teoría a partir de la práctica, al menos yo sin duda creo que es mucho más sencillo de transmitir.

    De nuevo, todos los contenidos eran potencialmente interesantes. Es como una corrida de toros con buenos toros. Pero unos los torean bien, otros regular, y otros fatal.

    En definitiva, por mucho que los perfiles sean diferentes… creo que a ningún perfil le encaja la charla estilo “leo-mi-powerpoint”. Al menos así lo veo yo, en una perspectiva totalmente personal; igual hay gente a la que le encanta escuchar 40 minutos de voz monocorde siguiendo los bullets de un powerpoint superpoblado. A mí no.

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