Cómo tratar con un moroso

El otro día me pedían por email mi opinión sobre un asunto. Una persona que, como freelance, había empezado a trabajar con un cliente. Y que estaba encontrándose con que el cliente le estaba “dando largas” a la hora de pagar sus facturas.

Un tema desagradable, la verdad. En el que no tengo mucha (ni ninguna) experiencia. Realmente no hace tanto que era “asalariado” (con empresas en las que nunca hubo ni un solo problema de pago) y mi vida como “freelance” no es muy larga, y casi toda ella (por no decir toda) ha sido trabajando para un único cliente con el que no he tenido ningún problema de pago. Así que no tengo experiencia de campo sobre el tema, lo único que puedo pensar es “lo que yo haría”.

Los problemas financieros siempre están ahí para todas las empresas. Yo siempre he sido partidario de mantener una cierta flexibilidad y no ser demasiado “intransigente”. Lógicamente, los límites de esa flexibilidad los marca también la propia necesidad (si dependo de ello para llegar a fin de mes… no puedo ser tan flexible), la experiencia anterior con la misma gente (si llevan pagando bien x meses, no me voy a poner como un basilisco a las primeras de cambio), la sinceridad/seriedad de ellos (aunque los mejores timadores son siempre los que más apariencia de credibilidad tienen)…

Una vez agotado el margen de flexibilidad, creo que acabaría dando un puñetazo en la mesa: “oye, yo en estas condiciones no quiero seguir trabajando para vosotros, no me parece ni medio serio. Si lo arregláis esta semana no hay problema, pero si no yo dejo de trabajar y ya hablaré con el abogado para reclamar las cantidades pendientes de pago y lo que proceda”. Y si con la eso no reaccionan, pues desde luego dejas de trabajar con ellos (que no se puede dejar que le continúen tomando el pelo a uno), y en cuanto a la reclamación de cantidades pendientes pues eso, que a buscar un abogado. Lamentablemente, las cantidades pequeñas son una puñeta (porque se gasta uno más en el proceso de recuperarlas que la propia cantidad) y casi es mejor darlas por perdidas que meterse en más berenjenales. Luego ya otras opciones (del tipo “hablo mal de ellos” o “contrato unos rusos para darles un susto” :P) siempre van a estar ahí, pero yo soy más partidario del “aquí paz y después gloria” que de seguir reconcomiéndome por unos euros…

De todas formas, reconozco que para mi forma de ser, este tipo de “chalaneos” es algo que me incomoda una barbaridad. Me gusta la gente que es cumplidora, y punto. Y si no es cumplidora, al menos que vaya de frente y sea totalmente transparente conmigo (soy realmente comprensivo con las dificultades ajenas… al menos durante un tiempo). Pero el jueguecito del “ahora cumplo, ahora no cumplo, eso no es lo que habíamos dicho, uy es que no sabes lo que me ha pasado…” como que no.

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