Lo peor que te puede pasar

Traigo aquí este post que se ha pasado un buen tiempo en el congelador, para evitar que se asociase con situaciones concretas.

Hay días en los que vuelven a mi mente las palabras de uno de mis primeros jefes, a quien le tengo un enorme aprecio. Fue después de una pifia gorda, probablemente la primera de esas veces en que tienes esa sensación de bloqueo, de que el suelo se abre bajo tus pies, de que después de eso nunca jamás volverás a levantar cabeza, que te quedas blanco y la sangre golpea en tu cerebro. Vamos, lo que viene siendo una cagada.

“A ver, Raúl, respira y tranquilizate”

“¿Pero cómo me voy a tranquilizar? ¿No ves la que se ha liado por mi culpa?”

“Respira, y piensa. Piensa en qué es lo peor que te podría pasar. ¿Que yo me entere? ¿Que el cliente se entere? ¿Que el cliente se enfade, y cancele el proyecto? ¿Que el socio te llame a su despacho para echarte una bronca descomunal? ¿Que sea algo tan gordo como para que te despidan? De verdad, Raúl… ¿y eso te parece malo?”

Me recuerda un poco al Let it be de los Beatles… “when I find myself in times of trouble, mother Mary comes to me, speaking words of wisdom… let it be….”. Solo que “mother Mary” es en realidad aquel jefe y “let it be” es “¿y eso te parece tan malo?” :)

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Raúl Hernández González

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8 comentarios en “Lo peor que te puede pasar

  1. Discrepo. Efectivamente, las cosas tienen su importancia y su contexto, pero no te puedes limitar a comparar todo con una desgracia personal, porque esa no es la justa medida.
    Una cagada en el trabajo tiene su relevancia justa y hay que dársela.

  2. Yo lo de las cagadas lo llevo fatal. He aprendido a soportar mejor mis errores pero me identifico totalmente con lo que has dicho.

    Esos jefes son muy necesarios porque los que se comportan de forma opuesta, pueden “cargarse” algunos buenos profesionales por el simple hecho de cometer un error.

    Saludos.

  3. Pues yo después de más de 15 años de experiencia profesional y varios de ellos en proyectos al límite, he sacada una gran conclusión:

    Aquello que parece tan importante, aquello que si no se consigue se cae el mundo o se quema el universo, … en realidad la mayoría de las veces no pasa nada grave si no se llega – casi nunca es para tanto…

  4. Muy cierto, Raúl. Un problema es un grave problema de salud, por ejemplo.
    A veces conviene tener en cuenta las palabras de tu antiguo jefe, para no agobiarnos con problemas que, en realidad, no son tan graves como los vemos.

  5. Ale, sí pero no. Las cagadas tienen su importancia, hay que procurar no cometerlas y, si cae alguna, intentar arreglarla. Pero hay que relativizarlas también. El mundo no se cae por cosas de trabajo, y muchas veces nos parece que sí. Nuestro cuerpo reacciona ante las amenazas laborales como si fueran mamuts que van a comernos. Pero lo cierto es que no nos comen.

  6. Uno aprende a relativizar las cagadas con el tiempo. La de noches que habré pasado sin dormir por cagadas que… ahora ya ni me acuerdo de que iban.

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