¿Esto es vida?

Este de aquí es Tiger Woods. Con dos añitos. Y ya en la tele, como un animalito de feria, a demostrar lo bien que se le daban los palos. Desde entonces han pasado más de 30 años. Tiger Woods sigue dándole a los palos, es una estrella, lo lleva siendo desde hace años. Multimillonario y exitoso. Pero… ¿esto es vida? ¿Cuál es el precio de llegar a ser Tiger Woods? ¿No hacer otra cosa, en tu vida, que jugar al golf? ¿A cuántas cosas habrá renunciado para llegar a donde está?

Hablamos de Woods, podríamos hablar de Pedrosa, o de Nadal, o de Alonso, o de tantos y tantos. Al menos éstos lo han logrado, han llegado a ser los números uno. Quizás han pagado un alto precio por su dedicación casi exclusiva, pero han conseguido una buena recompensa. Pero… ¿qué hay de todos esos que inician el camino, igual que ellos, pero que no llegan a la meta? ¿Que sacrifican tanto como los otros, pero sin su misma recompensa?

No sé. Alguno dirá que, con la pasta que ganan, seguro que no tienen queja, que ya se cambiaban por ellos, que tienen buen dinero para gastarse en psicólogos si lo necesitan. Quizás. Pero a mí me da un poco de repelús. Y, como padre, creo que flaco favor le haría a mi hijo dándole unos palos de golf (o una raqueta, o un kart de juguete…) y llevándole a la tele a hacer monerías. Creo que esos padres son unos egoístas. Quieren convertir a sus hijos en algo que ellos no fueron, son sus intereses los que priman por encima de los de las criaturas. Quizás crean que les hacen un favor “convirtiéndoles” en estrellas. Yo creo que el favor se lo hacemos dejando que crezcan a ritmo, dejando que descubran la vida, proporcionándoles posibilidades… y no diseñándoles una carrera.

(Video visto en El Confidencial)

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Raúl Hernández González

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15 comentarios en “¿Esto es vida?

  1. Me hace gracia que sólo te refieras a la profesión de deportista cuando hay millones de personas que hace de su trabajo su vida y no tienen ni reconocimiento ni dinero. Yo creo que eso se lleva en la sagre, es una manera de ser. Sacrifican cosas, sí pero no pueden negar lo que son. Otra cosa es el grado de manipulación que tengan los padres sobre los niños, eso sí me parece aborrecible.

  2. Tengo un hijo con vocación motera desde que tiene nariz, pero nunca lo hemos forzado ni utilizado. Sueña con ser un Dani Pedrosa (todos los niños tienen sus ídolos), pero disfruta con lo que hace y no lo convierte ni en una competición ni en un logro. Es así porque lo vive en casa, pero lo prioritario es que aprenda a disfrutar del camino, no de llegar a una meta. Estoy completamente de acuerdo contigo, hay que dejarles ser niños y que la vida para ellos sea un juego. Ahora es el momento.

  3. Hay que ver…Qué manía tiene la gente de asociar éxito (o dinero, o ambos) con infelicidad! Y es que, digo yo, no será un componente del éxito de esta gente que realmente les apasiona lo que hacen? Porque, vamos, digo yo, talento natural y motivación son los dos factores que se han unido en estos casos que comentas. Es absolutamente impensable que una persona con semejante éxito no tenga las ganas de ser el número 1 en lo que hace…
    Esto es extrapolable a cualquier sector profesional…Por ejemplo, cuántos empresarios de segunda generación no han hundido lo que la primera ha construído por falta de ambición o motivación, vaya, por ser “niños de papá”, aunque probablemente sus padres les hayan diseñado una “hoja de ruta” desde pequeños?
    En lo que sí estoy de acuerdo es en lo que comentas respecto a que a los niños hay que motivarlos de forma positiva, no proyectando en ellos nuestras aspiraciones frustradas. Sin embargo, sí que creo que hay que guiarlos, porque al fin y al cabo una cosa que juega en favor del padre es la experiencia. Si ves que tu hijo tiene un talento natural extraordinario para algo (música, deporte, estudios), sería estúpido no darle la oportunidad de explotarlo.

  4. Sobre la vida, cito a Ortega y Gasset:
    Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones. El plato principal nunca lo conocen.

    Creo que confudes vocacion con padres que buscan dinero facil. Los grandes deportistas de elite llevan en la sangre su vocacion y realizan tanto sacrificio de manera consciente y son felices como cualquier otra persona (o no). Si Tiger Goods a los 14 años hubiese decidido dejar el golf e irse de fiesta al botellon, poco podrian haber hecho ya sus padres.

  5. Muy buena la entrada, Raúl, muy buena. Pones el ejemplo del golf y este es precisamente uno de los que conozco de cerca. Hay un montón de padres que conducen la vida de sus hijos, que pretenden que jueguen sólo al golf y que sean como Tiger Woods. Un clamoroso error porque los hijos/as suelen mandar a paseo a esos padres alrededor de los 15-16 años, cuando ven que hay vida más allá del golf. Uno de los casos más clamorosos es el de Michelle Wie, golfista ya desaparecida.

    Como en el golf, en otras muchas otras facetas de la vida y otros deportes, hay este efecto que comentas: Estar toda la vida haciendo lo mismo para luego ¿Qué? ¿Merece la pena? Quizá a alguno sí, pero creo que son más bien pocos. Lo que tendrá que aguantar Tiger Woods por cada lugar por el que pase: Seguridad, acoso de la gente, no poder disfrutar de las pequeñas cosas de la vida (pasear como una persona normal, tomarse una cañas y tapas como una persona normal, jugar al golf como una persona normal,…). Pasta tiene toda y más, pero vida, creo que más bien poca. Ya se sabe, el precio de la fama es muy alto.

  6. Creo que hay dos temas distintos: uno es lo que comentáis de la forma de ser de cada uno, y que cabe la posibilidad de que (tanto en el deporte como en otros ámbitos más “domésticos”) uno disfrute tanto de lo que hace que no le importe hacerlo de forma casi exclusiva. Quizás sea así.

    Ahora bien, creo que con dos años (ni con cinco, ni con…) eso no se tiene. Ahí hay unos “manipuladores” que le han puesto en las manos al crío una herramienta de forma antinatural (¿a alguien le parece natural que un niño de dos años le pegue al golf? De lo de llevarle a la tele ya ni hablamos…).

    A partir de ahí, el crecimiento de esa persona no puede ser nunca equilibrado. Si desde pequeño te meten en una rutina que excluye muchas otras cosas (no puedes ir a jugar a la plaza porque tienes entrenamiento, no puedes estar con otros niños el fin de semana porque tienes competición, etc.), al final te están desequilibrando, encerrándote cada vez más en un mundo en el que te sientes cómodo porque lo controlas mientras cada vez ves más extraño el mundo exterior. Si a eso le sumamos la droga del éxito (porque si resulta que eres bueno… ¿a quién no le gusta ganar?)…

    En fin. Que yo no vinculo éxito/dinero con infelicidad. Vinculo “lo que has tenido que hacer para tener ese éxito/dinero” con infelicidad. Y estar desde los dos años siendo un mono de feria (por mucho que te guste el golf) no puede ser bueno. Si uno resulta que nace rico por familia, no ha tenido que hacer ningún sacrificio para lograrlo. Si uno tiene un talento natural desmedido para algo, y no tiene que sacrificar nada para lograr el éxito en base a ese talento, estupendo. El problema es cuando aparece la renuncia. Y mi pregunta es si no hay mucha gente (también en ámbitos más domésticos) que paga un precio demasiado alto por el éxito y el dinero.

  7. Hay un caso especial, que es el de los superdotados. Cuando se desarrollan, no sé si les irá bien o mal, pero si no se desarrollan, les va mal seguro, vivir con una mente privilegiada y con falta de asideros, herramientas, datos y potencialidades, es un desastre. En España los hemos tirado a la basura y los necesitamos. Una parte importante del fracaso escolar, son precisamente esas mentes prodigiosas, totalmente descarriadas, sólo si alcanzan la madurez … terminan siendo razonablemente felices y entonces hemos perdido todos.
    ¡Saludos!

  8. no estoy deacuerdo yo quiero llegar a ser la numero uno i mis padres quieren k yo lo sea m tratan como tal no creo que s aprovechen d mi me crian para ser una ganadora y no una perdedora y ya esta todos decidimos nuestro camino ademas nosotros los deportistas nos sacrificamos para l deporte para hacer lo k d verdad no da placer en esta vida ess algo k los k no lo sienten dificilmente puedan entender….digamos k s cuestion d opiniones pero aun asi no da derecho a culpar a los padres para kerer crear ganadores.
    x eso uno d mis lemas es “Somos dueños de nuestro destino y capitanes de nuestra alma!”.

    Y con un gran saludo me despido!

    grcias!

  9. Este post me recuerda un documental que vi en el que se asomaban al mundo de los concurso de belleza infatil (tan populares en EEUU) y la presión bestial que ejercían las madres sobre esas pobres niñas de 4 ó 5 años que se veían casi obligadas a esforzarse y cumplir las espectativas de la madre en algo que, en muchas ocasiones, ni les iba ni les venía.

    La infancia es para disfrutarla, y no para vivir bajo le presión de cumplir los deseos de notoriedad no cumplida de tus padres. Entregarle tu vida de semejante modo a una sola cosa es algo que no tiene nada de malo si es tu pasión, siempre y cuando tengas ya una edad para planteártelo con cierta madurez.

  10. Yo creo que no hay que ser un superdotado para desempeñar lo que a uno le gusta, solo hay que encontrar el lugar y el momento preciso, para eso hay que tener buenos contactos, amigos y familiares y que t ayuden a desarrollar tu propio negocio, creo que yo estoy siendo valorado de esta manera y me están correspondiendo, todo va viento en popa, gracias por ser como sois, no dudeis en pedir consejo si creeis necesario. Saludos

  11. La verdad que no me gusta que se presione a los niños…pero ahora pienso que hubiera sucedido si me “hubieran” dirigido un poco más cuando era pequeña..podría haber sido una gran bailarina!!!!!!!! pero mis padres optaron por la opción de que me labrara mi camino sin intervenir…y aqui estoy, más perdida que un conejo en una pradera, viendo como mis sueños de bailarina…desaparecen…

  12. Soy de los que pienso que cuando una persona se quita de la cabeza la importancia del dinero y lo utiliza sólo para vivir equilibradamente, ha logrado una gran indepedencia que quizá le permita “crecer como los árboles”, como dijera Nietszche. La terrible compulsión por tener mucho dinero (para dárselo a los demás, claro está) es la raiz de todas nuestras desgracias. En esta vida hay acciones que sin tener nada que ver con el dinero pueden lograr en nosotros una existencia más tranquila. En este mundo hay tantas cosas que ofrecen que no necesito, es mi lema. ¿Estás de acuerdo?

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