El valor de una recomendación

Nuestro prestigio y reputación están en juego, obviamente, con lo que hacemos y con lo que decimos de forma directa. Pero también se ven afectados de forma indirecta con lo que hacen y dicen aquellos a los que, de alguna manera, damos nuestro apoyo expreso. Si recomendamos a alguien que contrate con una empresa, y esa empresa hace un mal trabajo, no es sólo su prestigio el que cae, sino también el nuestro. Si “enchufamos” a alguien en algún sitio y no da la talla, también nosotros quedamos mal.

A mí me gusta, en términos generales, ser bastante precavido con mis recomendaciones. Sólo recomiendo con fuerza aquellas cosas y personas en las que creo de verdad.

Tengo la sensación de que hay gente que recomienda “por recomendar”. Por ejemplo, gente que acepta en su perfil de red social a cualquiera sin conocerlo (yo sólo acepto a personas a las que conozca mínimamente, de las que sepa decir algo – bueno o malo – en caso de que me pregunten). El caso es que a veces se me genera una cierta “disonancia cognoscitiva”: ¿cómo es posible que esta persona, a la que yo valoro y respeto, recomiende semejante “bazura”?. Y es una sensación extraña, porque te hace dudar de tu propio criterio: quizás la “bazura” no lo es tanto. O quizás el valor y el respeto que le tienes a esa persona no es tan merecido…

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Raúl Hernández González

Soy Raúl, el autor desde 2004 de este blog sobre desarrollo personal y profesional. ¿Te ha resultado interesante el artículo? Explora una selección con lo mejor que he publicado en estos años.

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