Cosas de la edad

No, no me refiero al tema de Modestia Aparte (halaaaa, que viejo ereeees…), sino a la importancia que (para mí) tiene la edad en esto de los negocios. El otro día en el post en el que Juan Luis anunciaba la puesta de largo de Fivelab, le hacía un comentario en el que decía que “una de las cosas que más relevantes me parece es cuando habláis en vuestros perfiles de ‘gente de 30-40 años’… creo que la experiencia es un grado, y de ahí podréis sacar ‘beneficios’”.

Y efectivamente, si vamos a ver su “quiénes somos” es uno de los factores que más resaltan: “somos un grupo de profesionales de entre 30 y 40 años, repartidos alrededor del mundo”. La edad es para mí fuente de sabiduría. No es obviamente una relación unívoca (hay gente mayor sin seso, y gente joven muy válida) pero sí bastante correlacionada.

El otro día tuvimos reunión presencial el equipo de gestión de Weblogs SL. Y, qué curioso, también encajábamos en la descripción de profesionales de entre 30 y 40 años.

La edad, y una cierta trayectoria profesional, no son un indicativo seguro del éxito, pero probablemente ayuden mucho. Y no pretendo con esto marcar una “barrera artificial” para gente más joven que hace cosas con mucho impulso y mucho empeño, ni ser condescendiente (probablemente no esté en condiciones de hacerlo y encajo mucho más en el perfil de “pipiolo” que de “experimentado”); hay mucho talento entre la gente joven. Pero hay cosas que no dan ni la inteligencia, ni el conocimiento, ni el talento, y que sí da la experiencia.

Ya lo dice el refrán, que sabe más el diablo por viejo que por diablo.

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