Publicidad en blogs vs. otros medios

Esta semana discutíamos internamente en WSL sobre la oportunidad (o falta de ella, en realidad) de incorporar un nuevo formato publicitario a nuestros blogs, en este caso ese formato que incorpora un subrayado a determinadas palabras del contenido con lo cual “parece un link”, pero que en realidad lo que hace es que al pasar el puntero sobre dichas palabras abre un mini “pop-up” con el contenido publicitario.

A pesar de que probablemente el rendimiento económico pudiese ser interesante, el acuerdo fue unánime en rechazar su utilización. En WSL, pese a ser una empresa cuyo objetivo es rentabilizar económicamente los blogs, procuramos ser muy cuidadosos con los formatos de publicidad que usamos, intentando que sean lo menos molestos que sea posible para los lectores: nada de pop-ups, nada de sonidos preactivados, nada de publicidad “disimulada”, desde luego nada de hacer pasar publicidad como si fuera contenido editorial… no es solo que estemos convencidos de que hay que respetar a los lectores si queremos que ellos nos respeten a nosotros, es que también sabemos que los lectores de blogs son bastante sensibles a cualquier exceso en ese sentido.

El hecho es que estos días que viajo en coche escucho bastante la radio. Y claro, uno escucha cada cosa… el mismo periodista prestigioso que acaba de entrevistar al Presidente del Gobierno te cuenta cinco minutos después la maravillosa oferta de unos grandes almacenes. Los afamados humoristas de por la tarde trabajan el 50%-60% de su programa, porque el resto son anuncios. Y de hecho, no tienen ningún empacho en, en plena intervención, empezar a loar las excelencias de no se qué Comunidad como destino turístico o de lo buenas que son las pastillitas para la memoria.

Y quien dice la radio, dice la tele. No son solo los bloques interminables de anuncios, o la espantosa práctica de meter un bloque publicitario inmenso casi al final del programa para, tras su regreso, simplemente despedirse y poner los títulos de crédito. En medio de los programas, de repente el contenido se pone a media pantalla, ocupando el resto una espantosa autopromoción. Por no hablar de los telediarios que parecen teletiendas (vendiendo los productos de los grupos empresariales a quien pertenecen). O de que cualquier entrevista televisiva (en el late-night de moda, en el magacine de tarde o donde sea) no tiene que ver con el interés intrínseco del personaje, sino que no es más que un mero acto publicitario de la última película del actor, el último libro del autor o el último disco editado por el cantante. O el product-placement, práctica extendida donde las haya en series y programas.

Es decir, que radio o televisión llevan abusando de la publicidad años, con formatos que superan con mucho la línea de respeto al televidente / oyente, formatos intrusivos (¿qué hay de la práctica de subir el volumen de los anuncios?), mezcla indiferenciada de contenidos y de publicidad… y oye, ahí siguen. Sin embargo, con los blogs tengo la sensación de que la permisividad es mucho menor. Creo que si empezásemos a usar ese tipo de formato en los blogs nos llamarían de todo. Y sin embargo, ahí siguen los medios “tradicionales” y no pasa nada…

En fin, tendrá que ser así. Pero no deja de resultar curioso. ¿Por qué este comportamiento tan diferencial? ¿Será verdad eso que el grueso de consumidores de blogs está hoy por hoy formado por una cierta “élite intelectual” (y, por lo tanto, con una actitud más crítica en general) frente a otros medios donde la “masa” acepta de forma acrítica cualquier cosa?

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