Gastos de promoción

AviónUna de las cosas que siempre me sorprendió en las consultoras grandes era la cantidad de dinero que había disponible. ¿Que hay que mandar a diez mastuerzos una semana de formación a otra ciudad? Pues se mandan. ¿Que hay que desplazar a dos personas, con sus días completos, a hacer una visita comercial de una hora en la otra punta del país? Pues se mandan. “Gastos de formación” o “Gastos de promoción”. Y a veces te pones a pensar y dices “coño, ¿tan rentables somos que, a pesar del dineral que se va en cosas de ésas, todavía queda para pagarnos los sueldos y para que los socios se lo lleven crudo?”. Claro, luego cuando sabes a cuánto cobran tu hora (y a cuánto te la pagan), ves que el margen de contribución da para eso y para mucho más.

Vamos, que el margen que se obtiene cuando se vende un proyecto hace rentable “tirar a todo lo que se mueva” porque, con un proyecto que se venda de vez en cuando, se justifican los gastos de medio equipo y todos los gastos “de promoción” y “de formación” habidos y por haber.

Supongo que en una consultora pequeña (o, llevado al extremo, un consultor individual), las cosas no son tan boyantes. Dedicar una jornada a cruzar el país para tener una reunión “a ver si suena la flauta” ya no es tan económicamente rentable; ni aun saliendo adelante el proyecto, el margen es tan amplio como para dar cabida a todo tipo de gastos. Y no te cuento si las perspectivas de proyecto son escasas-nulas: entonces lo más probable es que digas “mira, no voy ni a verte, no me sale a cuenta”.

A mí se me haría difícil tener que decirle a un potencial cliente “oye, que no me interesas porque con lo que voy a sacar de tí no me da ni para pagar el viaje“. Sobre todo porque en mi vida anterior uno se cogía el avión y un hotelito guapo sin muchos miramientos. Pero oye, la pela es la pela, y para perder el dinero no trabajamos, ¿no?.

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