Estrés prelanzamiento

Estoy definitivamente estresado. Tengo un nudo en el estómago, no duermo bien…

Y es que es inminente el lanzamiento del proyecto en el que he estado involucrado en las últimas semanas. Ya está aquí. Casi. Nunca he hecho teatro, pero los nervios deben ser similares a los que tiene un actor el día antes del estreno. ¿Saldrá todo bien? ¿Fallará algo? ¿Quedará el público contento?

El lanzamiento de un blog tiene básicamente tres patas: diseño gráfico, desarrollo técnico y contenidos.

  • Diseño gráfico: llegar al jpg es razonablemente sencillo, aunque hay que lidiar con cambios, “esto me gusta”, “esto cambialó”, etc. Pero luego llega lo chungo, que es traspasar ese diseño a una estructura html, con sus templates, sus css… comprobar que todo está donde debería estar, que todo funciona como debería funcionar, que todo se ve como debería verse… si además nos encontramos con un diseño un tanto complejo, tanto peor.
  • Desarrollo técnico: instalar un blog en WordPress no debe ser ninguna locura. Un blog normal, digo. Pero si intentas hacer un blog con algunos detalles innovadores, con cosas que no se han hecho antes… la cosa cambia. Hay que desarrollar, probar, corregir,asegurar que todo está bien…
  • Contenidos: parece sencillo, pero no lo es. Ser capaz de definir y transmitir una serie de conceptos homogéneos a un grupo de editores cada cual con su estilo, corregir una y otra vez, alinear ideas, lidiar con malosentendidos, revisar que todo esté bien hasta el último detalle…

Son tres patas que avanzan cada una por su lado hasta el momento en que se ponen las tres juntas, y ahí llega el momento de la verdad, el comprobar que todo se ensambla perfectamente.

Y a todo esto hay que añadirle dos factores: el factor tiempo y el factor cliente. No importa lo bien que se planifique un proyecto, siempre acaba uno con la sensación de llegar con el agua al cuello. En nuestros blogs propios, donde la fecha de lanzamiento es una cuestión interna, es más relativo: si no se lanza esta semana, pues la que viene. Pero en un blog para un cliente, hay compromisos de fechas. Siempre, con clientes razonables, hay flexibilidad. Pero tiene uno la sensación de estar “fallando” si se retrasa, y se autoimpone la presión de no fallar.

Y el cliente. En nuestros blogs propios, el “cliente” existe pero es difuso: es la masa de potenciales lectores. ¿Gustará? ¿No gustará? Esa presión está ahí, pero de forma muy diluida. Sin embargo, en un proyecto para un cliente éste tiene ojos y cara, tiene voz, tiene un móvil y una dirección de correo. Depende de si le gusta o no que la cosa salga bien. Cada llamada suya o cada mail recibido pone en marcha todas las alarmas….

Y todo eso, sin tener el control. Porque el equipo de diseño es responsable del diseño. Yo puedo “meter prisa”, coordinarme con ellos… pero ellos son los que saben, son los que me dicen una fecha, los que me dicen si llegan o no llegan… y yo solo puedo aceptar su planteamiento. No puedo “arremangarme” y hacerlo yo. Lo mismo en la parte técnica. Ellos son los que saben, pero estoy a expensas de ellos. Y con los editores, lo mismo: puedes establecer criterios, estar más o menos encima… pero si un editor desaparece, o no puede hacer lo que tiene que hacer por cualquier causa, no puedes hacer nada, uno solo no puede hacer ese trabajo.

¿Se nota que estoy estresado? :P Mierda de reacciones biológicas.

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Raúl Hernández González

Soy Raúl, el autor desde 2004 de este blog sobre desarrollo personal y profesional. ¿Te ha resultado interesante el artículo? Explora una selección con lo mejor que he publicado en estos años.

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