Corbata y verano, combinación aberrante

Llega el verano, la ola de calor… y aquí seguimos, con la corbata al cuello. La verdad es que en todos los sitios en los que he trabajado he tenido códigos estrictos respecto a la vestimenta: riguroso traje. Sólo en contadísimas ocasiones se autorizaba un “business casual” que al final venía a consistir en otro uniforme compuesto de pantalones de algodón y camisa a rayas (y si era con el caballito en el pecho, mejor :D). Pero vamos, ya digo que en muy raras ocasiones: reuniones especiales o cursos de formación. El resto del tiempo, corbata que te crió.

Me cuentan un amigo que el otro día se recibió un mensaje por parte de RRHH en el que se decía que se había observado a personas que no respetaban el código de vestimenta al no ir con americana y corbata por la oficina, y que ese no era el comportamiento esperado por parte de la empresa… ahí, ahí, preocupándose de las cosas importantes del negocio.

Lo cierto es que, allá por finales de los 90 y con el auge de las .com y su rollo “afuera las corbatas” discutí largo y tendido con un amigo que trabajaba en uno de esos sitios que tenían playstation, futbolines y buen rollito a tutiplén (y que luego acabaron vendiendo las mesas a los empleados). Él me decía que no, que las corbatas eran una opresión del sistema y no sé cuántas cosas más por el estilo. Yo le decía, por el contrario, que la imagen era importante y que si como empresa quieres transmitir determinados valores (rigor, seriedad, etc.) no está de más que la imagen acompañe.

Supongo que, como en casi todo, ni calvo ni con tres pelucas.

PD.- Por cierto, que este amigo ahora es un funcionario de pro que va con su trajecito y su corbata como un campeón… ¡y es que al final el sistema acaba oprimiéndonos a todos si queremos pasar por el aro!

PD2.- ¿Y cómo voy a hacer yo la transición de encorbatado a blogger? No me va a ser tan fácil, no… me voy a sentir desnudo sin corbata.

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Raúl Hernández González

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10 comentarios en “Corbata y verano, combinación aberrante

  1. Hay empresas que por respetar esos códigos “dan muy buena imagen” pero son las que probablemente luego “dejan muy mal sabor de boca” al empleado.

  2. Mira, precisamente el otro día comentaba en este blog acerca de lo mismo.

    http://planeta.lamatriz.org/corbatas-fuera

    En todo caso, estoy de acuerdo en que la indumentaria tiene que ser la adecuada para conseguir los objetivos que se pretenden con el trabajo. Y la corbata no siempre lo es.

    Desde el “un ingeniero bien vestido no tiene credibilidad” (Dilbert Dixit) se pueden hacer muchas bromas, pero mi experiencia me dice que has de vestir como tu interlocutor.

    Si vas a la administración a un proyecto importante y vas a estar con un consejero o un Director General, corbata. Lo mismo para el sector privado. Si vas a ver a alguien a su despacho (esto es importante), corbata.

    Si vas a estar en la oficina haciendo proyectos, yendo y viniendo a los plotters y trabajando mano a mano hasta las mil y sin salir a clientes, ropa casual y cómoda. Pero sin dar el cante. Cuando tienes ya responsabilidad no puedes ir como un chavalín universitario.

    Y si se va a campo a una obra o a una instalación, pues ropa cómoda, vaqueros y forro polar si es invierno, camiseta de algodón y gorra si es verano. Casco o botas de seguridad si hacen falta, y por supuesto, gafas de sol.

    De lo que se trata es de que la gente con la que trates no se sienta molesto con tu indumentaria, y por sus prejuicios, te tenga menos en cuenta. Encorbatado con zapatos de suela de piel en un repetidor de telecomunicaciones en un monte a 2.000 metros de altitud a cinco grados bajo cero, da la impresión de que sabes bastante poco de la realidad del proyecto…

    En fin, que me encanta mi trabajo… por la variedad que tiene. Que se trasluce en la ropa, claro.

    (El llegar a la consultoría desde la ingeniería es lo que tiene :-) )

  3. Tenía una amiga que tenía los pies destrozados por ir todos los días a la universidad con tacones. ¿Utilidad? Ninguna.

    Lo importante es no desentonar. El problema es que desentonar es un concepto bastante subjetivo. Por ello es comprensible que si en una empresa buena parte de la cifra de resultados se basa en la imágen, no quieran dejar esa variable en la subjetiva cabeza de cada empleado.

    Aunque de ahí a ir agobiando porque en verano alguno se pasea por la oficina sin corbata va un trecho.

    Quiero creer que los jefes tienen cosas mejores de las que preocuparse.

  4. A mi la corbata me da un poco de alergia, especialmente ahora en verano, pero he de reconocer una estupidez que hice el viernes. Venía de vuelta de un viaje de trabajo toda la semana y podía perfectamente haberme quitado la corbata en el primer aeropuerto. Pues no lo hice ni hay ni en el segundo ni en el destino final. Aguanté como un campeón hasta entrar en casa. Y nadie me obligaba. Creo que es una especie de trauma, tanto tiempo y creo que inconscientemente me sentiría como menos vestido sin la corbata. En fin.

  5. Yo pienso que lo importante es el posicionamiento que la empresa para la que uno trabaja tiene en la mente del cliente/proveedor, etc.
    Personalmente me parece una estupidez tener que ir con traje y corbata a la oficina si no se va a salir a o recibir la visita de un cliente, eso sí, como respeto a los compañeros hay que tener un mínimo de educación al vestir.
    Hay que tener en cuenta que el 80% de la información que recibimos entra por los ojos, así que la indumentaria es un factor clave.
    Básicamente, para los que trabajamos dentro del sistema, tenemos esta pequeña imposición del mismo…

  6. La conclusión a la que llegamos en aquel momento era que ni lo uno ni lo otro; Hacer del desarreglo una cultura es tan equivocado como basar la credibilidad de la empresa en la imagen.
    Cuándo me envías los royalties por citarme, consultor??

  7. Tienes bastante razón el tema es un poco aberrante.

    En Japón, el Primer Ministro Koizumi ha pedido a las empresas que rebajen la exigencia de llevar corbata y chaqueta en verano, con objeto de reducir el gasto energético debido a los aires acondicionados.

    Y es que, a veces nos perdemos en unos detalles…

  8. Raúl: cada vez que voy a veranear a la costa atlántica, siempre llevo traje y corbata, y te aseguro que vestirse así a la noche marplatense es todo un placer. Sos todo un ganador. Lo he comprobado. Adoro las corbatas y los trajes. Trabajo en una oficina en el centro de La Plata siempre con traje y corbata. Los sábados cuando voy a bailar con mi pareja, si no hace mucho calor uso saco y corbata, hasta los uso (a veces) los días domingo para ir a pasear (siempre acompañado, claro). Un hombre con saco y corbata es 100 % atractivo en cualquier época del año. Saludos. SERGIO. ser_eduar@hotmail.com

  9. Trabajo en una oficina de apenas 55 m2 en la que habemos entre 8 ó 9 compañeros, y nos obligan a llevar corbata los 365 días del año. Uno de ellos que lo han nombrado jefecito nuestro, va de paisano (sport cuando le parece)y nos ha obligado a llevar corbata tanto al entrar como al salir de la oficina. Esta oficina no está de cara al público,hay ordenadores, emisora y teléfono (mucho aparato). Para mi la corbata es nada más que facha, no tiene nada que ver con la personalidad en sí. ¿Por qué tenemos que someternos una mayoría a lo que diga otra persona y siendo ésta persona la que va de paisano?.

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