Debilidades

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La otra cara de la moneda. Si en otro lugar hablaba de mis fortalezas, éstas son cosas que considero que son en cierta medida un lastre para mi evolución profesional. Supongo que susceptibles de mejorar (algunas) y otras que vienen de serie y no hay posibilidad de tocarlas. Vamos allá (también de forma desestructurada):

Poca disciplina / voluntad: necesito una alta motivación para hacer las cosas, si no, siempre encuentro una alternativa “perezosa” y no puedo agarrarme a la voluntad (como veo en casos a mi alrededor) o a la disciplina (idem) porque de eso ando escaso.

Dispersión de atención / intereses: en muchas ocasiones me resulta difícil concentrarme y me despisto con cualquier otra actividad, lo cual creo que incide en mi rendimiento. Procrastinación, creo que se llama esto.

Tendencia al “aislamiento”: mi tendencia natural es hacia la soledad, me encuentro muy cómodo en ella y, si no se me fuerza o no se me dan motivos, no encuentro razón para abandonarla.

Tendencia a no valorar ideas ajenas: mi autoconfianza en mis ideas (una de mis fortalezas) se convierte en un arma de doble filo; si las ideas de otros no me convencen (y me tiene que convencer), tiendo a descartarlas con demasiada facilidad.

Pesimismo: en el esquema de Edward de Bono (los “six thinking hats”) yo siempre llevo el gorro negro; el de verle los potenciales problemas y riesgos a las cosas.

Aversión al riesgo: no me gusta experimentar “a ver qué pasa”, me gusta darle vueltas a las cosas hasta estar seguro y entonces, y sólo entonces, me planteo hacer las cosas en realidad (y ni siquiera eso es suficiente para lanzarme). Mucho pensar, y poco actuar.

Gestión social / comercial reactiva: supongo que vinculado a mi tendencia al aislamiento, me cuesta dar primeros pasos en relaciones sociales o comerciales. Levantar el teléfono me supone una tarea ardua, proponer planes (y a veces incluso unirme a ellos) me resulta un esfuerzo. Sí, soy de trato fácil, pero no especialmente “sociable”.

Tolerancia baja al rechazo: probablemente porque me tengo en muy elevada estima, me molesta que no se tomen en consideración mis argumentos o mis propuestas, me pone a la defensiva. Y más si sigo pensando que “mi forma” es la forma correcta.

Soy controlador: no me gustan las sorpresas. No me gustan las visitas-sorpresa, las llamadas sorpresa, las situaciones-sorpresa… todo aquello que me haga percibir que no soy yo quien controla las cosas.

No me gustan los conflictos: soy “cobardica”, generalmente busco alternativas a un potencial enfrentamiento (pero hasta los más nimios y cotidianos). Eso incluye potenciales negociaciones (no negocio bien; si lo que me ofrecen me vale, lo acepto, y si no, no lo acepto).

Poca constancia en la mejora: soy capaz de autoanalizarme e identificar mis áreas de mejora, pero (posiblemente relacionado con la falta de voluntad y de disciplina) soy poco constante con mis buenos propósitos.

Soy poco sistemático: entre mi natural dispersión y mi falta de constancia, me cuesta seguir una metodología o ceñirme a un proceso, aun cuando pueda entender sus posibles ventajas. Eso me lleva a no utilizar tanto como debiera herramientas o metodologías y, posiblemente, a reinventar la rueda más veces de las que debiera.

No soy perfeccionista: hablaba de mi eficiencia y de la regla de Pareto (con el 20% del esfuerzo consigo el 80% del resultado). Pero pasar del 80% al 100% me cuesta horrores, no soy bueno haciendo ese 80% adicional de esfuerzo para conseguir sólo un 20% de resultados.

Llevo fatal la “autoridad”, el ceñirme a unas normas “porque sí” o “porque yo lo mando”. Si a mi me convencen de lo que dicen, estoy ganado. Pero si intentan hacerme comulgar con ruedas de molino, me resisto y, sobre todo, pierdo totalmente el interés.

Nivel de seguridad elevado: relacionado con la aversión al riesgo y mi situación actual. Tengo mujer, hijo, hipoteca, monovolumen… que son una estupenda autojustificación para no hacer cosas.

Curriculum especializado: de cara a una búsqueda de empleo tradicional, mi CV (que está bastante bien, como comentaba) también tiene un matiz, y es que puede verse demasiado especializado en mi área (en la que no tengo interés en perseverar) y dificultar mi paso a otra área más genérica.

Bueno, pues ahí están. No sé, supongo que habrá más, pero he intentado ser lo más honesto posible (ventajas de este pseudo-anonimato que manejo). Este es el que soy.

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