La ley antitabaco que se nos viene encima

Hace unas semanas escrib�a en el Blog Salm�n sobre la ley antitabaco que va a entrar en vigor en Espa�a, y sus posibles consecuencias en los entornos de trabajo. La verdad es que el panorama se puede llegar a complicar bastante…

En mi caso, creo que tendr� suerte. Yo no fumo. Mi compa�era con quien comparto el despacho, tampoco (al menos, no en horas de trabajo; es una de tantos fumadores sociales o de fin de semana). Realmente, el �nico tabaco que me molesta m�s o menos a diario es el de una secretaria que est� en el pasillo. Luego, en el staff, hay algunos que fuman pero, al ser minor�a (y, adem�s, bien educada), ya optan por irse a fumar a la cafeter�a o a las escaleras.

Adem�s, pens�ndolo bien, ninguno de “los jefes” de los alrededores fuma. Lo cual es una garant�a de que no habr� conflicto ninguno o de que, si lo hay, ser� resuelto a favor de los no-fumadores.

Definitivamente, tendr� mucha suerte. Supongo que habr� muchos que estar�n temiendo la entrada en vigor de la ley: o bien porque fuman y ya se ven bajando a la calle a “echar un piti”, o bien porque no fuman y tienen compa�eros (o, lo que es peor, jefes) que s� lo hacen, con quienes ya se ven discutiendo por que se piensan pasar la ley por el forro de sus caprichos.

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Raúl Hernández González

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0 comentarios en “La ley antitabaco que se nos viene encima

  1. Jejeje, aqui en mi compa��a ya tenemos a un par de ejecutivos que han dicho que si queremos que no fumen que venga la Guardia Civil a impedirlo.

    Con esos comentarios de entrada el conflicto parece inevitable.

  2. Quizas no sea tan problematico un estudio reciente realizado en EEUU sobre una ley muy similar,comenta que los fumadores que salen a la calle ligan mucho mas, ya hablan, y se comunican con un grupo de gente que tiene curiosamente las mismas afinidades, por lo que quizas los no fumadores deberan pensarlo.

  3. Un amigo m�o ha tenido esta semana varias entrevistas de trabajo para un puesto en las oficinas de una entidad bancaria. Al t�rmino de cada una de ellas, el entrevistador de turno no dudaba en alabar sus cualidades. As� hasta la �ltima y definitiva. Mi amigo volvi� a casa muy contento. Al salir del metro vio que ten�a varias llamadas perdidas de la consultora engargada de gestionar el proceso. Quer�an preguntarle si fuma, porque la empresa en cuesti�n lleva la prohibici�n muy a rajatabla. De hecho, esa hab�a sido una de las �ltimas preguntas en la �ltima entrevista: “�Fumas?”. �l, claro, respondi� que s�. �Por qu� iba a mentir? Total, que puede quedarse sin el puesto por fumar. Os pod�is imaginar la de cosas que se le est�n pasando por la cabeza.

  4. El problema tambi�n est� en el otro lado. Cuando como jefe tienes que imponer una prohibici�n impopular, y de dif�cil control.

    En un equipo de unas 90 personas, sin posibilidad de salir a fumar a ninguna parte �qu� haces, despides al que desaf�a la regla de no fumar? �o haces la vista gorda, sabiendo que a partir de la 1� vez, la norma se convierte en papel mojado?

    Creo que el marr�n muchas veces es m�s para los que mandan, independientemente de si fuman o no.

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