La importancia de llamarse Ernesto

Me he permitido la peque�a licencia de tomar prestado el t�tulo de la obra de Oscar Wilde para introducir el tema de hoy… y es que si cambiamos “Ernesto” por “McKinsey” o “Boston Consulting Group” o… hemos alcanzado el punto clave sobre el que quer�a hablar.

Es evidente que un trabajo ejecutado por una consultora de reconocido prestigio (p�ngase el nombre que se desee, tampoco son tantas) tiene algo m�s (un plus que es adecuadamente inclu�do en las tarifas , por cierto). Vamos, que un mismo informe firmado por una de las grandes , por el mero hecho de la marca, vale mucho m�s y es mucho m�s relevante que ese mismo informe firmado por una consultora desconocida.

Evidentemente hay elementos que, a priori, pueden hacer pensar que un informe de una grande es m�s valioso: tienen a la gente m�s preparada (se supone que sus procesos de selecci�n son muy exclusivos), invierten mucho en formaci�n e investigaci�n, tienen acceso a mucha m�s informaci�n (aunque sea por una cuesti�n de volumen)… ah, y si han ganado prestigio ser� a cuenta de �xitos pasados que, aunque no presupongan �xitos futuros, son un cierto indicador.

Sin embargo, todo esto… �les libera de cometer errores? No, ni mucho menos. Puede acotarlos en cierto sentido, pero hablando de estrategia todo el mundo puede meter la pata. �Valen tanto todos esos factores diferenciales como para justificar tal diferencia de precios? Pues… en mi opini�n no.

Al final, el mercado de la consultor�a resulta ser enormemente marquista. Uno no compra McKinsey solo por la calidad intr�nseca de su producto (que la tiene, no lo pongo en duda): lo compra por el prestigio que da ante sus mercados (internos y externos).

Lo cual no me parece ni bien ni mal, pero es un hecho a tener en cuenta para todos los implicados: clientes, trabajadores, competidores…

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Raúl Hernández González

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0 comentarios en “La importancia de llamarse Ernesto

  1. Como ‘consultor peque�o’ y por tanto parte interesada (o v�ctima) no deber�a opinar sobre esto. Pero hay un sugerente detallito en relaci�n con el t�tulo del post el que no s� si has reparado. La obra de Wilde, ‘The importance of Being Earnest’ deber�a traducirse como ‘La importancia de ser honrado’ (independientemente de que juegue con el nombre del personaje ‘Ernest’). �No estaremos sustituyendo la importancia de ser honrado por la importancia de ser Ernesto, McKinsey o cualquier otra cosa?

  2. Bueno… yo parto de la base de que todos somos, de una forma u otra, parte interesada. Y el hecho de serlo creo que le da m�s valor a la opini�n, �no?.

    Sobre el juego de palabras, solo decir una cosa, y es que los “conchabeos” son cosa de todos los d�as: yo te rasco la espalda si t� rascas la m�a.

    Triste negocio el nuestro…

  3. Tristes negocios los negocioa (todos).
    Pero yo no me refer�a a los conchabeos sino al ‘marquismo’. (Pre)Juzgar algo por su ‘marca’ me parece una forma (sutil, eso s�) de no ser honrado. Lo honrado, profesionalmente hablando, es juzgar las cosas por lo que son y no por qui�n las firma. De eso es de lo que nos estamos olvidando.

  4. Un factor importante del “marquismo” en la compra profesional es que a nadie le han despedido por comprar al l�der, sea McKinsey, IBM en su d�a, Cisco… Aunque luego salga mal, nadie recordar� que un comprador tom� una decisi�

  5. Eduardo, si bien estoy de acuerdo contigo en que “los grandes” parten con ventaja, convendr�s conmigo que la compra en consultor�a es una “compra ciega”, o al menos dif�cilmente “testable”. Y puestos a comprar a ciegas, entiendo la postura del que quiere comprar al que pone encima de la mesa un prestigio anterior (en forma de marca) en vez de al desconocido.

    Que como bien dice Mart�nez (el Sr.), a nadie le han despedido porque le falle el McKinsey de turno, pero como te falle el desconocido…

  6. a esto se le suele llamar el “sindrome de IBM” “Nunca despidieron a alguien por utilizar productos IBM”

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